martes, 4 de junio de 2013

Dedicado a Paula WithTheBlackHands porque es mi fangirleadora de Malec y Godvin favorita y la quiero mucho ♥ Espero que te guste.

Un manto cubría la ciudad de Brooklyn. Las calles de la ciudad estaban iluminada por la luz de las farolas. Además, las luces de las casas seguían encendidas, pues aún quedaban unas horas para el final del día que la gente podía aprovechar. Sin embargo, las luces de su loft estaban apagadas. No quería ver nada, no quería sentir nada más que la sensación de ser sumergido por la oscuridad. De forma distraída acariciaba el aire pues su gato, que había estado ahí minutos antes, hacía rato que se había ido, y miraba al frente perdido en sus pensamientos. Se sentía como un muerdo en vida; notaba el mundo girar, la vida continuaba sin que él apenas fuera consciente de aquello. Incluso sus propias acciones le parecían lejanas, como si fuera otro el dueño de su cuerpo y él solo un mero espectador. Ni siquiera fue consciente de que alguien había entrado en su casa hasta que de forma repentina, se hizo la luz.
Y ahí estaba él, de pie junto a la entrada, igual que siempre: su pelo mantenía su color negro azabache y sus ojos, el mismo tono de intenso azul. Pero también le notó distinto. Su piel era más pálida; su cuerpo, más delgado, y sus preciosos ojos estaban, hinchados, parecían cansados. Parpadeó varias veces, seguro de que era un sueño, quizás una ilusión, al igual que la mente una persona que vaga por el desierto muerto de sed, recrea la imagen de un oasis cuando está a punto de deshidratarse. Pero no, ahí seguía, de pie, mirándole sorprendido. Seguramente su aspecto era peor que el de la persona que tenía delante.
-Siento no haber venido antes a por mis cosas. –Su voz sonaba lejana, como si fuera el zumbido de algún insecto, y no fue capaz de comprender lo que le decía. –Magnus…
Y como si el pronunciar su nombre le hubiera despertado, se levantó del sofá, corrió hacia él y le dio un fuerte abrazo, haciendo que el otro se sorprendiera, pero al cabo de unos segundos, terminó por corresponderle; al fin y al cabo, él deseaba estar con Magnus tanto como el propio brujo. Estuvieron abrazados por un largo tiempo: Magnus, con la cabeza apoyada en el hombro de Alec y este, acariciando su espalda lentamente, hasta que el brujo se separó para mirarle fijamente a los ojos y tomar su rostro entre las manos.
-Alec… –susurró.
-Magnus… –le pareció que iba a decir algo, pero luego calló. –Siento no haber venido antes, pero…
Magnus, ya convencido completamente de que no se trataba de un sueño, le besó. Al principio fue una simple unión entre sus labios. Luego, Magnus mordió con suavidad el labio inferior de Alec, a lo que el nefilim contestó abriendo la boca. El brujo aprovechó para explorar el interior de su boca con la lengua. Su sabor era tal y como lo recordaba, incluso mejor, dulce pero con un ligero sabor a café. Jugó con su lengua y Alec le correspondió sin dudarlo, y más tarde fue él quien había llevado su lengua hasta la boca del brujo. Se separaron a los pocos minutos. El cazador de sombras le abrazó por la cintura y ocultó el rostro en su pecho, Magnus le devolvió el abrazo y le besó la frente con ternura.
-Alec, quédate conmigo.
Alec miró esos ojos gatunos de los que estaba tan enamorado, reflejaban una enorme tristeza, y su voz se había quebrado al pronunciar aquella petición. Nunca pensó que vería al brujo así, tan vulnerable, tan destruido. Asintió lentamente y le besó de nuevo, prometiéndose a sí mismo que no dejaría que nada ni nade le separara de su brujo.

1 comentario:

  1. *llorando porque lo ha leído escuchando Perfect*
    Es perfecto.
    Te quiero Magnus, más de lo que te puedes imaginar (c;) <3

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