miércoles, 18 de julio de 2012

Dormir contigo…

Los primeros rayos solares incidieron sobre ella interrumpiendo su sueño. Soltó un pequeño gruñido mientras se escondía debajo de las sábanas, huyendo de la luz. Sin embargo, el calor del verano hizo que se desprendiera de ellas de un manotazo. Abrió los ojos molesta, ¿por qué siempre le tocaba a ella bajar la persiana cuando entraba el sol? La respuesta era fácil, no había nada en el mundo que pudiera despertar a la dormilona de su hermana.

Se incorporó, quedándose sentada en la cama, y notó como su mano estaba apresada. Miró hacia su lado y vio a su querida hermana durmiendo plácidamente, con una pequeña sonrisa en sus labios y agarrando fuertemente su mano.

–Kana-chan… –susurró entre sueños.

Kanade sonrió. Su hermana era realmente preciosa cuando dormía y su sonrisa era la más bella de todas. Apretó la mano de su hermana, mientras que con la otra jugaba con su pelo y acariciaba sus mejillas.

Dormir con su hermana era algo que hacía desde que tenía uso de razón. Desde que eran unas niñas (desde bebés se atrevería a decir) habían dormido todas las noches juntas, cogidas de la mano. Al principio, a ella le parecía normal, pues eran hermanas al fin y al cabo, y nunca le dio mucha importancia. En cambio, hace poco descubrió lo maravilloso que era dormir con su hermana: despertar a su lado cada mañana y observarla dormir (aunque fuera durante unos pocos minutos) era algo que no deseaba cambiar.

Se inclinó hacia ella, hasta darle un ligero beso en los labios.

–Te quiero Yuki-nee.

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