miércoles, 2 de mayo de 2012

Caminaba por uno de los oscuros callejones de Ikebukuro. Estaba solo, aunque eso no es algo de lo que sorprenderse. No es que me importara estar solo, me había acostumbrado a eso. Simplemente me aburría más de lo normal y no tenía a nadie con quien divertirme. Además, así podía aprovechar y disfrutar de uno de los pocos días tranquilos que había en Ikebukuro.

Sabía que esta soledad no duraría mucho, pues tarde o temprano vendría ese monstruo sin cerebro a intentar matarme. Siempre era así: no importaba dónde estuviera, el siempre me encontraría. Parecía que tenía un radar con el cual me localizaba, y su rapidez era mucho mayor en un momento como este.

Me apoyé en una de las paredes y me dejé caer lentamente en el suelo. Hoy estaba tardando más de lo normal en llegar. No es que le echara de menos ni nada por el estilo, simplemente me parecía raro que aún no me hubiese encontrado. Aunque mejor, así estaré tranquilo durante más tiempo. Abracé mis rodillas y enterré mis cabeza entre ellas. Cerré los ojos, estaba tardando mucho en llegar.

–Iiizaaayaaa-kuuun –oí un grito proveniente del final del callejón– Te encontré.

Sonreí, por fin había llegado. Me incorporé sonriente y le miré, pero en vez de verle a él, lo que vi fue una máquina de refrescos volando a toda velocidad hacia a mí. La esquivé como pude mientras sacaba mi navaja y me acerqué corriendo hacia él. Le acorralé contra la pared, pegando mi arma a su cuello. Él no reaccionó, simplemente me miró sorprendido.

–¿Qué pasa Shizu-chan? ¿Miedo a la muerte? –ignoró mi pregunta.

–¿Por qué estabas llorando?

–Oh, ¿preocupado por mí?

–Como si me importara lo que…

Pero no pudo seguir hablando porque lo callé con un beso. Fue un impulso; en verdad no quería hacerlo, pero cuando me di cuenta ya le estaba besando. Debido a la falta de aire me separé de él. Sonreí cínicamente, como siempre hacía.

–Eres muy divertido Shizu-chan –me alejé de él antes de que reaccionara.– nos veremos otro día. Bye bye!

Salí de aquel callejón con una sonrisa en los labios. Estaba más animado que nunca; encontrar a Shizuo siempre me animaba, era tan divertido burlarse de él, sus reacciones y expresiones eran tan divertidas. Me llevé los dedos a los labios, besar a Shizuo era algo que no entraba en mis planes, pero había sido divertido, tendría que volver a hacerlo.

–¡¡¡Izaya!!!! ¡¡¡Te matare!!! –escuché unos segundos más tarde. Volví a sonreír. Shizu-chan, tan lento como siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario