Celos. Sentía celos. Estaba celoso de todos, de Ren, de Syo, de Natsuki, incluso de Masa, pero por encima de todos, de la que más celoso estaba era de ella, de Haruka. De Ren, puesto que, aunque no lo pareciera, se llevaban fenomenal y además iban a la misma clase; de Syo por el simple hecho de ir a su misma clase; de Natsuki, pues él era muy cariñoso y varias veces le abrazaba; y de Masa, ya que como eran muy parecidos, las pocas veces que hablaban, hablaban en profundidad. Y después estaba Haruka, ella fue la primera a la que le dijo que realmente era Hayato, fue la primera y única persona que consiguió abrir su corazón, pese a que él lo había intentado durante tanto tiempo. Ella era la única persona en la que Tokiya confiaba y eso era lo que más rabia le daba, lo que más odiaba y lo que más le entristecía.
Otoya quería ser ella, quería un hueco en el cálido (aunque aparentemente frío) corazón de Tokiya. Sin embargo, sabía que eso era imposible, que a pesar de todos sus esfuerzos, Tokiya jamás le vería como algo más que "un ruidoso y molesto compañero".
Al principio no entendía ese sentimiento de incomodidad, tristeza y rabia que sentía cuando les veía juntos, o cuando veía a Ren demasiado cerca de él. Sin embargo, con el tiempo descubrió que, por alguna razón, estaba celoso de todo aquel que pasara más tiempo con Tokiya que él. Finalmente, hacía cosa de dos meses, descubrió que estaba enamorado de él.
Otoya quería ser ella, quería un hueco en el cálido (aunque aparentemente frío) corazón de Tokiya. Sin embargo, sabía que eso era imposible, que a pesar de todos sus esfuerzos, Tokiya jamás le vería como algo más que "un ruidoso y molesto compañero".
Al principio no entendía ese sentimiento de incomodidad, tristeza y rabia que sentía cuando les veía juntos, o cuando veía a Ren demasiado cerca de él. Sin embargo, con el tiempo descubrió que, por alguna razón, estaba celoso de todo aquel que pasara más tiempo con Tokiya que él. Finalmente, hacía cosa de dos meses, descubrió que estaba enamorado de él.
Otoya suspiró mientras se removía en la cama. Al otro lado de la habitación se encontraba su compañero, que estaba dormido de espaldas a él. Le miró intensamente. Muchas noches se había colado en su cama para dormir con él, para sentirle más cerca, para poder estar, al menos unas horas, junto a él, como si fueran una pareja.
Sonaba ridículo y estúpido, pero él se conformaba con eso. Llegada la mañana, Tokiya le regañaba enfadado y él ponía alguna excusa tonta mientras huía de él.
Sin embargo, esa noche no lo haría. No soportaría otra regañina de su compañero, ni otra mirada de odio.
-Haruka... -susurró el dormido en sueños.
"Si fuera Haruka..." volvió a pensar. Si fuera ella, su nombre saldría de sus carnosos labios, su dulce voz le llamaría. Si fuera ella, Tokiya le querría. Pero, él nunca podría ser Haruka...
Lágrimas. Lágrimas salieron de sus ojos de color granate. No, no quería, no quería llorar otra vez, pero tampoco podía evitarlo. Si tan solo Tokiya le tuviera un poco de cariño...
Sollozó, y se maldijo así mismo. Si seguía así Tokiya se despertaría y le regañaría otra vez por ser un ruidoso y no dejarle dormir. "Para... para... deja de llorar" se repetía, mas esas rebeldes lágrimas no cesaban. "Si sigo así, Tokiya...". Sollozó de nuevo. Apretó los ojos en un intento de parar de llorar, pero era inútil.
En ese momento, notó que la luz se encendía. Abrió los ojos sorprendido, ¿le había despertado? Tokiya estaba cerca de él, sus caras estaban separadas por unos centímetros. Otoya sabía lo que venía ahora, así que se preparó mentalmente. Aunque había algo en Tokiya que le confundía. Su expresión, Tokiya no parecía para nada enfadado, sino todo lo contrario, Tokiya estaba... ¿preocupado? Una pequeña esperanza se posó en el corazón del pelirrojo, que se dijo así mismo que tenía que haber un error.
-¿Por qué lloras?
-No-no es por nada -dijo mientras se secaba la última lágrima.-Siento despertarte
-¿Por qué estabas llorando? -insistió, mientras acercaba más su cara a la suya.
-N-n-no es p-por nada... ¡Una pesadilla! Tuve una pesadilla -dijo nervioso
Tokiya le miró incrédulo, sabía que estaba mintiendo, él no era bueno en eso. Sin embargo, por su respuesta supo de inmediato que no le contaría la razón de sus lágrimas.
-Si es así... Buenas noches
Tokiya se dio media vuelta para dirigirse a su cama, pero antes de que pudiera dar un paso, Otoya le agarró la camisa de su pijama. Ante este acto, Tokiya se giró para mirarle.
"Si fuera Haruka..." seguía repitiéndose mentalmente, lo que hizo que sus ojos se llenaran de nuevo de lágrimas.
-L-lo siento... fue un acto reflejo -le soltó.
Otoya agachó la cabeza avergonzado, mientras intentaba ocultar sus lágrimas que amenazaban otra vez con salir. En ese momento, Tokiya le beso dulcemente en la frente.
-Toki...
Pero fue interrumpido por los labios de Tokiya sobre los suyos. Esos labios que tantas veces había deseado, con los que tantas veces había fantaseado, con los que había imaginado que le besaba. Tokiya, por algún motivo que aún desconocía, le estaba besando, y esta vez no era un sueño. Los labios de Tokiya exactamente como él se los había imaginado, dulces y suaves, con un ligero sabor a menta.
-No soporto verte llorar... -dijo el más mayor de los dos cuando se separaron, justo antes de volverle a besar.
Esa simple frase, y ese simple gesto, el que Tokiya se preocupara por él, y sobre todo el que le besara, hacía a Otoya el hombre más feliz de la tierra. Ya no deseaba más ser Haruka, ya no se sentiría celoso (o al menos no tanto) de cualquiera que se acercara a Tokiya. Ahora sabía que Tokiya le quería como siempre había soñado.
"Te quiero Tokiya" fue lo último que dijo antes de caer de lleno en los brazos de Morfeo, abrazado a su amado.



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