La fiesta era mejor de lo que esperaba, creía que iba a estar en un rincón comiendo o bebiendo, pero en realidad me estaba divirtiendo mucho. He de reconocer que al principio estaba un poco nerviosa por tu presencia, además no sabía qué hacer ni qué decir, sobre todo a ti. Pero poco a poco me fui abriendo y, sorprendentemente, no me separaba de ti.
Se acercaba la hora de las despedidas, se notaba en el relajado ambiente. Tú estabas tumbado en el suelo jugando con unos pocos más, yo estaba en un sillón sentaba, absorta, con la mirada perdida y con mis pensamientos lejos de allí. Viéndome tan ausente me llamaste la atención y mis ojos se posaron en ti. Entonces, como en esas películas o series de amor que tanto me gustan ver, todo a nuestro alrededor despareció, al menos para mí.
Nos quedamos unos segundos más mirándonos y me sentí feliz, por lo que te sonreí. Desde lo más profundo de mi ser, te sonreí. No sé quién de los dos apartó la mirada antes, pero ese momento mágico de apenas unos segundos acabó. Yo agaché la mirada, tú seguiste jugando, cada uno volvió a lo suyo.
~You’re here, I’m here, all the others have dissapeared~



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